Hoy abordamos la idea del Suicidio desde
dos autores; no buscamos la condena ni que nadie se sienta herido con
lo que se va a comentar...
El Suicidio pueden ser palabras
mayores, un acto que de por si da miedo, asusta ver hasta donde
podemos llegar, ver donde está nuestro límite y nuestro último
acto.
El suicidio es una gran obra del
sociólogo Durkheim, y además contemplaremos nuestro derecho a
suicidarnos desde uno de los precursores del iuspositivismo Thomas
Hobbes.
Comencemos con una pregunta: ¿Tenemos
derecho a suicidarnos?
Según Hobbes no, porque como el
comenta no somos dueños de nuestra vida como para terminarla, no
podemos matarnos a nosotros mismos, este es uno de sus grandes
fundamentos y pilares de la instauración de una sociedad.
No poder matarnos para que nadie tenga
derecho de poder matarnos, ni siquiera el Soberano...
En Durkheim observamos como el suicidio
es el ejemplo clave de la anomia(enfermedad de las sociedades, que
equivale a apartarse de la norma, lo que otros llaman desviación).
El suicidio visto en este autor
equivale a un fracaso social, el individuo no ha sido bien
socibilizado, además las instituciones no han ejercido bien su
papel, y por tanto el individuo puede sufrir tres tipos de suicidio:
-altruista: donde el individuo pierde
su identidad.
-egoista: donde el individuo no se
identifica con el resto de la sociedad.
-anómico: donde el individuo sufre de
el fracaso social, de esa enfermedad social llamada anomia.
Después de contemplar estos dos
autores y su visión sobre esta idea, tan personal pero a la vez tan
influenciada por la sociedad... Podemos destilar nuestro razonar al
respecto, digamos que el suicidio es un mal social, porque raras
veces se sucede cuando no estamos bajo una presión o situación
provocada por la sociedad(salvando los casos de enfermedad mental).
¿Los cobardes se suicidan?¿La culpa
la tiene el suicida o la culpa la tiene el que te obliga a suicidarte?¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la sociedad?¿Hay que estar loco para suicidarse?
Esta acción siempre tiene muchos
adjetivos; por un lado el suicida es valiente porque es muy dificil
hacerlo, por otro lado es cobarde porque hay que ser valiente para
seguir viviendo, en definitiva el suicidio no necesita adjetivos,
nadie puede saber cual es la desición correcta, al menos no mientras
no sepamos que hay después...
Lo importante es estar cuando alguien
te necesita, es mirar adelante y ver que quedan muchas cosas. Todos
conocemos a alguien, o lo conoceremos, o incluso lo vivimos o
viviremos en nuestras carnes; no perdamos nuestras prioridades y hay
pocas tan altas como vivir...
¿Y tu qué opinas
sobre esto?
