Como Orwell comenta en su inigualable
obra 1984: Yo quiero una Neolengua.
Dónde está la clave, continuamos
concienciando, seguimos intentando explicarle a la gente y predicando
diversidad, aceptación, igualdad...
He estado pensando ultimamente en otra
posible solución; normalmente cuando hablo de estereotipos, mitos,
etiquetas, suelo utilizar el verbo desvirtuar para ejemplificar lo
que debemos conseguir. Conforme a nuestra sociedad actual, se hace
imperativo que todo tenga un nombre, que todo esté categorizado y
denominado, por tanto no se puede hablar de borrar o dejar de usar
las etiquetas. Pero si podemos hablar de desvirtuar, de quitar las
connotaciones negativas de cada una.
Si nos fijamos todo se acaba centrando
en el lenguaje y el empleo de este, dado que es nuestra primer arma,
nuestra primer defensa, y la base de nuestra estructura social. El
lenguaje por tanto lleva todo ese lastre que tanto se intenta
erradicar.
Sucede de que en una lengua en la que
por ejemplo no existe la expresión verguanza ajena, su población
desconoce ese sentimiento.
Con esto como base quiero divagar en la
posibilidad de la cración de una nueva lengua, una lengua sin
prejuicios, sin odio, sin diferencias, sin heteronormatividad, sin
xenofobia o racismo... en definitiva una lengua que muestre realmente
el avance de los seres humanos, que conduzca a esta humanidad al
siguiente paso de la evolución.
Quiero poder decir maricón y que nadie
sepa de lo que hablo, quiero que delante de mi en plana calle se
besen tanto hombres como mujeres y que nadie los observe raro. No
quiero que se tenga que suceder la aceptación, porque no hay nada
que aceptar, todo es natural y todos a pesar de ser diferentes somos
iguales...
Soñar es gratis y fácil, pero yace en
los precursores del mundo el que los sueños se hagan realidad.